4 lecciones que quiero que mis hijos aprendan de mi vida con enfermedades crónicas

Ser padre en el mundo de hoy no es una tarea fácil. Ser un padre crónicamente enfermo en el mundo de hoy puede sentirse como una trampa. Hay días en los que siento que mi crianza es lo mejor que puedo esperar que sea; y luego hay días en los que quiero tomar mi enfermedad crónica por el cuello y arrojarla al otro lado de la habitación sobre cómo impide mi capacidad de ser un padre típico. Mientras camino este viaje de crianza con una perspectiva única, hay algunas cosas que quiero que mis hijos aprendan de nuestra situación:

1. Siempre sé amable. Sé amable con tus amigos, tu familia, tus aliados e incluso con los matones. Nunca se sabe lo que alguien está viviendo detrás de las escenas, y ser amable solo puede alegrar el día de alguien. Sonríe al pasar a alguien en la calle. Esa sonrisa puede ir más allá de lo que tu corazón pueda imaginar.

2. Nunca te rindas. No dejes que nadie te diga lo que puedes y no puedes hacer. Dite que eres capaz y trabaja duro para lo que quieres. Cuando llegues a un callejón sin salida en tu viaje, da la vuelta e intenta ir por otro camino. La vida no es fácil, pero dar lo mejor de ti, a pesar de los obstáculos, siempre vale la pena al final.

3. Haz lo que te hace feliz. Sí, es importante poder apoyarse en un mundo donde la vida continúa siendo más costosa. Pero elige algo que te haga sonreír; nadie quiere levantarse todos los días y dirigirse a un trabajo que no disfruta.

4. Nunca tomes lo que tienes por sentado. No es tu familia, tus amigos, el techo sobre tu cabeza, o la capacidad de tus piernas para mantenerte en pie día tras día. No se promete nada en la vida, así que muestra tu gratitud por todo lo que tienes. Despiértese cada mañana sabiendo lo afortunado que es vivir este día.

Escúchame: he visto algunos días oscuros durante mi viaje de enfermedad crónica. Pero esta oscuridad me ha mostrado la luz. Me ha dado aprecio por las cosas pequeñas y me hizo más empático con los que me rodean. Ser amable, valiente y agradecido le proporcionará una base sólida para una vida feliz. Recuerde que nadie es perfecto y, a veces, es más fácil olvidar estos simples hábitos que seguirlos. Entonces, cuando necesites una mano para ayudarte a levantarte, debes saber que estoy allí caminando a tu lado.

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