Fibromialgia, la enfermedad del dolor constante.

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La enfermedad no tiene cura, sin embargo, existen múltiples tratamientos para mejorar la sintomatología y la calidad de vida de quienes la padecen.

Fibromialgia, la enfermedad del dolor constante

Quienes han sufrido de fibromialgia, seguramente previo a este diagnóstico, acudieron a incontables especialistas buscando una explicación a su padecimiento. Años de sufrimiento, tratamientos y medicamentos muchas veces sin encontrar mejoría alguna.

La Organización Mundial de la Salud, OMS, la reconoció como enfermedad en 1.992, sin embargo, se desconoce qué la produce. En Colombia no existen muchos estudios al respecto, pero se sabe que cada año aumenta el número de consultas y de pacientes diagnosticados, y varios más que aún no encuentran un remedio para su enfermedad, especialmente mujeres de mediana edad, que buscan diversas alternativas sin hallar resultados satisfactorios..

Los síntomas típicos de la fibromialgia son dolores musculares generalizados, fatiga crónica y trastornos del sueño, y a ello se puede sumar visión borrosa, ojos y/o boca secos, cefaleas —dolores de cabeza fuertes—, adormecimiento de manos y pies, colon irritable, rigidez matutina, dismenorrea —periodos menstruales dolorosos—, y en casos más extremos, el dolor constante e intenso, genera estrés, ansiedad o depresión.

Está catalogada como una enfermedad reumatológica, que en su mayoría es diagnosticada con exámenes de laboratorio, sin embargo, en la fibromialgia, los exámenes de sangre y radiológicos no arrojan ningún resultado por lo que su diagnóstico es más complicado, y puede pasar un largo tempo para que el dictamen sea preciso.

Puntos claves para el diagnóstico

La enfermedad no tiene una cura, pero existen 19 puntos sensibles en el cuerpo que facilitan el diagnóstico médico y están ubicados en el cuello, hombros, espalda, cadera, brazos y piernas, los cuales al ser presionados causan dolor y dan mayor acierto a la valoración médica para iniciar un tratamiento que permita mejorar la calidad de vida de quien la sufre.

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Algunos estudios científicos advierten que existe una relación entre la aparición de la enfermedad con infecciones bacterianas o virales, enfermedades crónicas inflamatorias y accidentes ocurridos con antelación, también con otros padecimientos reumatológicos como artritis reumatoide y lupus eritematoso, aunque no hay total certeza en estos indicios.

Tratamientos

La fibromialgia se puede tratar para ayudar a mejorar ostensiblemente el bienestar de quienes la padecen.

El tratamiento médico es el primer paso para disminuir la sintomatología, definir los medicamentos más adecuados —medicina alopática o alternativa— e indicar el plan de manejo complementario con profesionales de otras ramas como psicólogos y fisioterapeutas, o con disciplinas como la danza, hidroterapia, trabajo mente-cuerpo, estiramientos y mejoramiento de la condición física a través de ejercicios suaves, las cuales son actividades muy benéficas pero requieren estar orientadas por profesionales en dichas áreas.

Investigadores alemanes encontraron que en pacientes con fibromialgia los bajos niveles de colágeno alrededor de las fibras del nervio pueden reducir el umbral del dolor, es decir, son personas que sienten más dolor.

La aplicación intravenosa de vitamina C —ascorbato de sodio— se convierte en una de las terapias más eficaces para el tratamiento de la fibromialgia, esta permite aumentar la producción de colágeno, disminuir la fatiga y los radicales libres, por lo tanto, disminuirá el dolor.

Adicionalmente, es necesario complementar los tratamientos con la disposición de una cama ni blanda ni dura, una almohada baja, evitar el consumo de sustancias y bebidas estimulantes, evitar temperaturas frías o calientes en extremo y no recibir ruidos o luces fuertes que perturben. Estos tratamientos complementarios muestran en las investigaciones una reducción del dolor del 10%-44% y sumados al farmacológico, terapia neural, medicina ortomolecular con sueros intravenosos ricos en oligoelementos, aminoácidos, vitamina C, entre otros, ayudarán a que el paciente restablezca su calidad de vida, permitiéndole realizar sus acostumbradas actividades diarias y llevando una vida familiar y social sin traumas, pero lo más importante es cumplir a cabalidad los consejos de su médico y seguir adecuadamente el plan que ha definido para usted.

Recomendaciones

  • Es necesario que los pacientes entiendan que deben tener serenidad hasta que se defina el tratamiento adecuado para atender el dolor crónico que lo aqueja, ya que no desaparece de la noche a la mañana.
  • Para empezar, el paciente puede ayudar al médico a identificar qué le brinda mayor mejoría, ya que cada caso es diferente y no todos los tratamientos le sirven a todas las personas.
  • No centre su vida en el dolor, le disminuirá la ansiedad y podrá enfocarse en lo que mejora o empeora la enfermedad.
  • La automedicación es perjudicial. Jamás cambie la fórmula sin autorización del médico tratante, y nunca deseche un tratamiento de llegar a presentar una crisis de dolor, porque la clave para hallar mejoría es continuar con la medicación y los tratamientos complementarios hasta el final.
  • Enfóquese en las cosas positivas de su vida —familia, amigos, trabajo, etc—, esto le ayuda a mitigar los sentimientos negativos que lo pueden conducir a procesos de depresión, frustración e ira, que podrían aumentar el dolor.
  • Evite las situaciones que le generen estrés, ante una de ellas, respire profundo, realice actividades de relajación como el yoga, caminar o apreciar la naturaleza.
  • Ejercítese con jornadas moderadas como caminatas, bicicleta, danza, entre otros, que le ayudan a liberar endorfinas y disminuir el dolor. Evite excesos que pueden resultar contraproducentes. Si no está habituado al ejercicio, comience con unos pocos minutos hasta llegar a 30 o 40 minutos, tres veces a la semana. Si es doloroso, no rebase sus posibilidades, pero tampoco deje de realizarlo, es vital mantenerse activo.
  • Socialice sus sentimientos frente a la enfermedad con amigos y seres cercanos, sin caer en la victimización y sin generar compasión. Muéstrese capaz de salir adelante y no se aísle.
  • Busque actividades que lo hagan feliz y renueven su energía. Disfrute un paseo, no se quede en casa.

source;https://www.cronicadelquindio.com

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