Reconocen la incapacidad a una enfermera de Granada con fibromialgia ‘Me duelen hasta los abrazos

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Reconocen la incapacidad a una enfermera de Granada con fibromialgia ‘Me duelen hasta los abrazos’

Para la paciente Victoria García, la vida dió un cambio radical en 2014 cuando le fué detectado un cáncer de ovario del que tuvo que ser tratada con sesiones de quimioterapia. Cuando el tratamiento para el cáncer terminó Victoria tuvo que comenzar una nueva batalla, esta vez contra la fibromialgia. 

Victoria cuenta; “me levanto con dolor, con rigidez, tengo déficit de atención, depresión…”. El dolor comenzó después del tratamiento contra el cáncer. “Era como si me hubieran dado una paliza a patadas; como una gripe tremenda, de esas que te duelen hasta los ojos al moverlos”. En un principio pensó que su estado se debía al tratamiento con quimioterapia, pero finalmente su médico de cabecera la derivó a Reumatología y el doctor Salvatierra le diagnosticó “una fibromialgia y más bien severa”. 

Desde 2015 cuando comenzó a padecer la fibromialgia, según cuenta Victoria que tiene 56 años, ha pasado de desarrollar su trabajo en el Clínico de Granada y una vida totalmente normal a terner que sentarse para poder sostener en brazos a su nieto. “Me duele hasta cuando me dan un abrazo”, cuenta con tristeza. Esta enfermedad le hace aparentar 20 años más y llega a gritar si estrecha la mano de alguien y le aprieta demasiado.

Desde entonces padece además de falta de atención y concentración. Los dolores de huesos y músculos son generalizados, se cansa fácilmente y tiene depresión y trastornos ansiosos. “Estoy con antidepresivos”, y cuenta que dejó de trabajar desde que tuvo el cáncer. A pesar de todo Victoria afronta cada día mirando al frente, aunque necesite ayuda a veces hasta para vestirse. “Tengo limitados los movimientos del hombro, de las articulaciones y me tienen que ayudar”. Tampoco puede ducharse sola pues la fuerte medicación que toma le produce mareos y es un peligro.

El Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) le reconoció una invalidez permanente total. Para el INSS Victoria estaba incapacitada por el desempeño de su profesión habitual de enfermera aunque podría dedicarse a otra cosa. Victoria decidió presentar una demanda en el Juzgado de lo Social para que le fuese reconocida la incapacidad absoluta, pues no sólo está impedida para trabajar en un hospital sino para desempeñar cualquier oficio, pero el juzgado no lo entendió así y ratificó la decisión del INSS de reconocer solo la incapacidad permanente pero no absoluta.

En vez de rendirse, Victoria García decidió seguir adelante con el asesoramiento de su abogado y presentó un recurso en el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía que en su sentencia dictada el 1 de diciembre, recuerda que la incapacidad permanente absoluta “no se conecta a la profesión habitual, pues inhabilita al trabajador para toda profesión u oficio”. Eso sí, si esta declaración legal se aplicase con estricta literalidad, no se reconocería ese grado de incapacidad “salvo en supuestos excepcionales”. El TSJA entiende que se puede calificar como incapacidad permanente absoluta “la situación del afectado cuando éste no pueda realizar la mayor parte de las profesiones u oficios, si el trabajador no puede soportar unos mínimos de dedicación, diligencia y atención”, requisitos indispensables en el más simple de los trabajos.

Según los magistrados, “son tres los padecimientos que deben ser valorados a los efectos del grado de incapacidad reclamado”. El primero es el cáncer sufrido, puesrecuerdan que los médicos siguen controlando su evolución, aunque esto “no justificaría por sí mismo” la concesión de la invalidez absoluta. El segundo es la fibromialgia, que “presenta períodos continuos de agudización”, aunque cuando se celebró el juicio se encontraba “algo mejor”. Y el tercero, la “situación de estrés” que envuelve a Victoria desde que enfermó y “que le está desbordando”, provocándole, por ejemplo, llanto fácil, ansiedad y un estado de ánimo muy deprimido para el que necesita, de hecho, tratamiento especializado.

El TSJA recuerda que la trabajadora se ha juntado con un proceso oncológico y una fibromialgia, y que todo ello le ha provocado problemas depresivos “de intensidad grave” por los que necesita un seguimiento y tratamiento especializados. Por eso, entiende que su situación debe ser calificada “como incardinable en el grado de invalidez permanente absoluta” derivada de sus dolencias y para “todo tipo de trabajo”. De este modo revoca la decisión judicial anterior y reconoce el derecho de Victoria a recibir una pensión “en el porcentaje correspondiente al cien por cien de la base reguladora”.

Victoria cuenta: “he sido una mujer muy activa toda mi vida; nunca me he asustado de nada y he tirado de todo. Por eso esta enfermedad me ha pillado, porque al verme tan limitada, es como si me hubieran echado veinte años más de pronto”. Era auxiliar de enfermería cuando casada y con una niña de dos años, decidió hacer la carrera de enfermería pues tendría más trabajo con el título. Terminó la carrera en 3 años con 13 matriculas de honor. Después se licenció en antropologia.

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